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El sello de su arte está en la expresión vigorosa de su voz. Cuando Carmen “Luchi” Lamarque interpreta una canción despierta los sentidos por la contundencia de su “fraseo” en cada texto del pentagrama, la calidez de su canto y la intensidad entregada en el escenario. “La intérprete anuncia la esencia del tema. Desata emociones”, dice la cantante peruana a la hora de definir su premisa como artista.
Sin renunciar a su forma de sentir la música, radica desde hace una década en Santiago de Chille y lleva 18 años de trayectoria con un repertorio que reúne principalmente canciones de Brasil y Perú y que, con “Luchi”, cobran una nueva dimensión por su interpretación influenciada por cantantes de jazz como la gran Ella Fitzgerald y las emblemáticas Elis Regina y Alcione de la cantera brasileña.
“En casa siempre escuché jazz por mi madre y música de Brasil por influencia de una tía. La capacidad de improvisación de Ella Fitzgerald me impresionaba y admiraba el fraseo de Elisa Regina, era mi favorita”, cuenta la intérprete peruana.
Su repertorio es amplio: incluye bossa nova, samba, bolero, landó, festejo, valses, panalivios y hasta baladas con interpretaciones en español, portugués e inglés.
EL COMIENZO DE UNA HISTORIA
En 1990 debutó bajo el nombre de “Luchi” Fernanda en un hotel del distrito limeño de Miraflores con una carta musical de Brasil y teniendo como pilares en el escenario a la destacada percusionista María del Carmen Dongo, el talentoso bajista Eduardo Freire y el notable baterista “Arrocito” Cruz.
Aquella vez escogió temas poco difundidos de Elis Regina debido a su nutrida discografía que era alimentada por una tía que radicaba en Río de Janeiro y que marcó su adolescencia. Gal Costa, María Bethânia, Chico Buarque, Caetano Veloso y otros grandes maestros de la Música Popular Brasileña (MPB) se convirtieron en sus compañeros desde entonces.
Y ese legado se hizo palpable en el escenario. “A mí me dijeron que iba a acompañar a alguien que recién empezaba, entonces cuando la escuché en el escenario me impresionó por su soltura, su fluidez y por su gran nivel de expresión en el fraseo”, recuerda María del Carmen Dongo.
La percusionista define ese “fraseo” al dominio del ritmo al momento de cantar. “Ella maneja la sincopa, los silencios, puede alargar frases y regresar a tiempo al texto. No paporretea la letra de una canción”, agrega.
Su talento le permitió realizar presentaciones en diversos escenarios de Lima en donde paulatinamente fue incorporando composiciones peruanas como el landó “Negra Presuntuosa” del memorable Andrés Soto.
En ese recorrido es que comparte escenario con músicos de primer nivel como los maestros de la guitarra Félix Casaverde y Santiago “Coco” Linares y el reconocido pianista José Luis Madueño.
“La recuerdo con un canto apasionado, con mucho punche. No era una cantante livianita, ella interpretaba con el útero”, rememora Madueño.
Pero además el pianista resalta que la artista le otorgaba a los músicos el lugar que se merecían en el escenario para expresarse. “No se ponía delante del acompañante sino que dialogaba con ellos. Era una cantante-músico”, destacó.
Sus conciertos en el Perú se prolongaron hasta 1996 en que decidió probar suerte en Santiago de Chile. Después de idas y vueltas y la muerte de su madre, dos años más tarde decidió atrincherarse en el barrio bohemio Bellavista de la capital del vecino país.
LA VIDA EN SANTIAGO
En Santiago de Chile, “Luchi” abrió un lugar de espectáculos con el singular nombre de “Terapia”. La razón: “La música es mi compañera, mi catarsis, mi psiquiatra”, explica sin censura.
En su calidad de anfitriona o protagonista sobre la tarima, las sesiones musicales de “Terapia” solían prolongarse hasta las 5 de la mañana y todos eran bienvenidos: desde estudiantes de música hasta eximios artistas.
“Yo valoro a todos aquellos que se paran en un escenario a volcar lo que llevan dentro. Admiro la música en vivo, a todos aquellos que han ofrecido durante años miles de conciertos y nunca han tenido la oportunidad de grabar un disco”, señala con la certeza de quien ha recorrido ese camino bajo el nombre artístico de “La Negra” en Chile o “Luchi” Fernanda en Lima.
No lleva la cuenta de los conciertos que ha ofrecido entre Lima y Santiago, pero sabe que son centenares y que no sintió la necesidad de grabar una producción hasta hoy.
Tras 18 años de trayectoria, “Luchi” inició la grabación de su primer disco en el que fusiona ritmos de América Latina con énfasis en Brasil y Perú y con un acompañamiento musical íntimo apenas con guitarra y cajón en algunos temas y en otros en los que espera incorporar el bajo y el piano. Sus interpretaciones conmovedoras no requieren de una gran banda.
Entre los temas que ha elegido para esta producción figura el tema de José Luis Cano “Lia” que popularizó Ana Belén pero esta vez en tiempo de landó y el bolero de Armando Manzanero “Me dejas loca” con aires de panalivio.
Ambas canciones cuentan con la participación especial de María del Carmen Dongo en el cajón, gran difusora de este instrumento nacional, y el talentoso guitarrista Sergio Valdeos con amplia experiencia en los sonidos de Brasil.
La producción estará lista para inicios del próximo año luego de una serie de presentaciones que ofrecerá la intérprete peruana en diversos centros culturales de Estados Unidos, entre julio y noviembre de 2008.
“Este disco resume mi trayectoria musical, lo que yo soy”, advierte como un anzuelo al espectador. |